Tribu

Yaminawá

Los Yaminawá son los habitantes del centro de la selva y de la miserable periferia de las ciudades: representan el ‘salvaje’ marginal o el indio ‘aculturado’ que mendiga en las calles. De esta manera, encarnan en si mismos las contradicciones mas dramáticas del imaginario y de la historia de la Amazonía. Precisamente podemos encontrar esas dos (2) versiones de los Yaminawá en una página de ‘Gazeta de Río Blanco’ (17/09/97): por un lado se informa de la presencia de estos indígenas en una ‘Favela’ (asentamiento humano generalmente ubicado en las márgenes de las ciudades y que se caracterizan por su pobreza y por asociarse, en ocasiones, a la criminalidad) de la capital acreana (del estado brasilero de ‘Acre’); y por otro, se les atribuyen una serie de ataques con los que aterrorizan a los habitantes de una remota plantación cauchera.

Sólo con el inicio del proceso de demarcación de sus tierras, la cultura puyanawa volvió a ser valorada por los propios indios, que se han esforzado por recuperar su lengua nativa, tarea que es llevada a cabo con dificultad, dado el reducido número de hablantes.

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NOMBRE Y LENGUA

El término Yaminawá comienza a aparecer en la segunda mitad del siglo pasado, y frecuentemente se traduce como ‘gente de hacha’ (a veces de piedra -índice de ‘primitivismo’- y a veces de hierro), debido a la avidez con la que dichos indígenas buscaban utensilios de metal en las plantaciones de caucho.

Es muy común que solamente se sepa de los Yaminawá por medio de otros indios como los Kaxinawá (del Brasil) y los Shipibo (del Perú), quienes temen sus incursiones o son víctimas de ellas. Es importante mencionar que ‘Yaminawá’ es el nombre con el que los blancos los designaron, y que ellos decidieron adoptar. Las grafías de esa denominación son muy variables: además de Yaminawá (en el Brasil) y Yaminahua (en el Perú y en Bolivia), se puede encontrar ‘Yuminahua’, ‘Yabinahua’, ‘Yambinahua’, etc. Pero más allá de la diversidad ortográfica, debemos tener en cuenta que la costumbre de hacer cambios a los nombres de los pueblos vecinos -muy común en el juego de las relaciones interétnicas Pano-, también puede generar otras nuevas versiones.

El sufijo ‘nawa’, que caracteriza a la gran mayoría de los pueblos Pano del estado de Acre, se presenta en versión oxítona o paroxítona dependiendo del pueblo. La palabra ‘Yaminawá’ expresa mucho mejor la pronunciación indígena ( la ‘j’ del portugués es extraña a su lengua, al igual que el sonido cerrado del español ‘hua’ o ‘gua’), y por esta vía, se preservan las connotaciones históricas del nombre. Asimismo, es importante decir que los ‘nawa’ forman un gran conjunto de grupos que a lo largo de su historia se han ido combinando de diversas maneras, provocando así sucesivas escisiones, fusiones, anexiones y reacomodaciones.

Como se mencionaba hace un momento, los Yaminawá se identifican con un nombre que fue dado por otros. Sin embargo, dentro de una serie virtualmente infinita de denominaciones, ellos explican que sus ‘verdaderos’ nombres son: Xixinawá (xixi = coatí blanco), Yawanawá (yawa = pecarí barbiblanco o cafuche), Bashonawá (basho = chucha -Didelphis marsupiales), etc. Algunos de esos nombres coinciden con las denominaciones de pueblos genealógica e históricamente diferentes, aunque su lengua y cultura sean muy cercanas. Tal es el caso de la designación ‘Yawanawá’, con la que no se alude aquí a los indígenas Yawanawá del Río Gregorio. Vale la pena mencionar que ‘nawa’, además de ser un sufijo étnico es la palabra con la cual se nombra a los blancos.

Los Yaminawá son hablantes de una lengua Pano, la cual se clasifica en un mismo subgrupo con otras lenguas nawa de la región de Purus (de ambos lados de la frontera). Dicha lengua es inteligible para otros grupos del área de Purus como los Sharanahua o Marinawá, pero no lo es para los Kaxinawá ni para los Amahuaca, a pesar de que también son grupos cercanos. Además, la lengua de los Yaminawá coincide, con mínimas variaciones fonéticas, con la lengua de los Yawanawá del Río Gregorio. En términos generales, los hablantes de esta lengua atribuyen a las demás lenguas Pano una proximidad mucho mayor a la que es admitida por los técnicos. Por ejemplo, algunos Yawanawá del Río Gregorio dicen que se pueden entender con los Shipibo del Ucayali.

Puede decirse que los Yaminawá son bilingües, con excepción de la generación más vieja que a duras penas conoce algunas palabras del portugués y el español. Estos indígenas han participado de los proyectos pedagógicos liderados por la Comisión Pro-Indio del estado del Acre, aunque sus resultados han sido dudosos. El prestigio de la actividad escolar –y de algunos de los profesores- es bastante bajo en el grupo. De hecho, la frecuencia de asistencia a las clases es muy escasa e irregular en comparación con lo que se observa en otros grupos, a lo que se suma que las recientes escisiones entre estos grupos, han provocado el aislamiento de la mayor parte de los Yaminawá de la actividad educativa. Asimismo, la implementación de proyectos de desarrollo –gubernamentales o no-, ha enfrentado especial dificultad entre los Yaminawá, debido básicamente a su inestabilidad política.